Pronunciamiento del Consejo Nacional Apostólico sobre lectura obligatoria de la Biblia en centros escolares
- 12 feb
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1- Es cierto que la lectura de la Biblia ha fortalecido valores éticos en niños, jóvenes y adultos, ha fomentado principios de justicia y solidaridad y ha inspirado movimientos sociales y culturales a lo largo de nuestra historia.
2- Sin embargo, la lectura de la Biblia ha de ser una recomendación y sugerencia para los ambientes religiosos, privados y familiares, y nunca una imposición legal, puesto que la Constitución de la República establece que Honduras es un Estado laico, conforme a sus artículos 77 y 151 que garantizan la igualdad de pensamiento y de las creencias, sin preeminencia de ninguna sobre las demás.
3- Un Estado laico permite el acceso equilibrado para todos los credos al tiempo que no margina a nadie por muy minoritaria que sea su creencia o su filiación confesional, incluyendo a quienes no confiesan ninguna creencia religiosa. En el Estado laico se crean los espacios para el pluralismo y la tolerancia a la diversidad, superando las divisiones y sectarismos.
4- La lectura obligatoria de la Biblia en los centros educativos agravaría los riesgos de la conflictividad religiosa, daría lugar a interpretaciones literalistas, fomentando así fundamentalismos religiosos y las intolerancias, así como a priorizar la fe sobre la razón, y a marginar creencias y manifestaciones religiosas y cosmovisiones marginales como de los Misquitos, los Garífunas, los Lencas, los Tolupanes, etc. así como a sectores no creyentes.
5- Corresponde a ministros y pastores “instruir oportunamente a los fieles a ellos confiados, para que usen rectamente los libros sagrados, …, que estén provistas de las explicaciones necesarias y suficientes para que los hijos de la Iglesia se familiaricen sin peligro y provechosamente con las Sagradas Escrituras y se penetren de su espíritu” (Dei Verbum 25) Pues una lectura de la Biblia mal interpretada puede incluso justificar las desigualdades como si éstas fueran una manifestación de la voluntad de Dios y, en el caso extremo, se puede instrumentalizar la Biblia para legitimar el orden social como si fuera de carácter divino, despreocupándonos de nuestros compromisos históricos.
6- La lectura de la Biblia debe ser voluntaria en el hogar y en los lugares propios para el culto y devociones de las iglesias tanto católicas, como evangélicas, en donde gozarían de la libertad y protección por parte del Estado. Promovamos y exijamos que el Estado laico hondureño cumpla con su función constitucional de garantizar el respeto y el pluralismo religioso, así como la libre circulación de las ideas y de creencias de todos los habitantes que residen y transitan por nuestro territorio nacional. Y animamos a nuestras iglesias, tanto, Católica, como de las diversas confesiones cristianas, a la lectura e interpretación responsable y científica de la Biblia para que crezcamos en una fe madura vinculada con el compromiso ético y social que se manifiesta en compromisos por exigir transformaciones profundas desde el bien común y bienestar para toda la sociedad.

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